domingo, 6 de agosto de 2017

Matar al padre

Matar al padre es la figura metafórica que usaba Freud para referirse al instante en que las personas maduramos y dejamos de depender de la aprobación o tutela paterna, porque en ese momento dejamos de admirarlo o creerlo casi omnipotente, como sucedía en la infancia.

Mourinho es la última persona que yo consideraría "un padre" para el Madrid. Si bien resultaría injusto negar que el proyecto de Florentino Pérez se colocó a la par del resto de grandes de Europa recorriendo la parte más dura del tortuoso camino con el portugués. Para lo bueno y para lo malo. El final del trayecto y los éxitos auténticos llegaron una vez la figura del setubalí andaba bien lejos de Concha Espina, pero ciertas espitas (y también algunas zonas de tierra quemada) fueron colocadas por el insufrible. De modo que en cierta medida, existe un (diminuto, si queréis) hilo que vincula el satisfecho Madrid actual con sus titubeantes orígenes. 

El martes nos encontramos con Mou, amistosos aparte, por primera vez desde que se marchó. Se trata de una competición menor, pero nos ha de servir para cortar los últimos vestigios que quedan. Tenemos que matar al padre.



viernes, 21 de julio de 2017

Calendario Liga 2017-18

Andamos caninos de fúrgol (¿se podrá decir fúrgol ahora que el insigne acuñador del término está en chirona?), así que noticias tan anodinas a priori como el sorteo del calendario de Primera División nos parecen interesantísimas. Lo que nos interesa a los madridistas:

Jornada 1. Deportivo - Real Madrid. 19-20 agosto.
En otra época supondría un comienzo brutal, pero el Dépor no es el que era. Si bien es cierto que el partido es fuera de casa, y se juega pocos días después de la vuelta de la Supercopa de España contra el Barcelona.

Jornada 12. Atlético de Madrid - Real Madrid. 18-19 noviembre.
Justo se cumplirá un año del último derby liguero en el Calderón (ver post si gustan, escribí crónica). Si finalmente Costa se enfunda la rojiblanca, el otro equipo de la ciudad quizá vuelva a pelear el título de liga, quién sabe. En cualquier caso, lo que sí tengo claro es que será la semana de la turra: superioridad moral, "no lo pueden entender", etc. etc.

Jornada 17. Real Madrid - Barcelona. 20 diciembre.
El último partido de 2017, tras volver del Mundial de Clubes. Mala fecha para el Madrid, que puede ver cómo el Barcelona le gana un duelo liguero por tercera vez consecutiva en su estadio. No sé si eso ha sucedido antes en alguna ocasión.

Jornada 21. Valencia - Real Madrid. 27-28 enero.
La tradicional visita en enero a Mestalla (ah, estos deliciosos condicionantes que le meten al calendario, qué previsible lo vuelven). Saldrán con el cuchillo entre los dientes, así que más vale que para entonces hayamos bajado los turrones.

Jornada 31. Real Madrid - Atlético. 7-8 abril.
A esas alturas del año, si Tutatis quiere, estaremos jugando los cuartos de final de la Copa de Europa. Qué mejor respiro que el Atlético de Simeone, un nada correoso rival. Cagontó.

Jornada 34. Sevilla - Real Madrid. 21-22 abril.
En plena feria de Sevilla, y siempre que no haya duelo copero o europeo antes, se producirá el esperado retorno de Sergio Ramos al Sánchez Pizjuán después de la polémica de la pasada temporada. Apuesto a que puedo adivinar el 99% de la escaleta de todos los programas deportivos de la semana previa.

Jornada 36. Barcelona - Real Madrid. 5-6 mayo.
Antepenúltima jornada de Liga en el Camp Nou. Crom nos coja confesados.

Jornada 38. Villarreal - Real Madrid. 19-20 mayo.
Para acabar la competición visitamos un estadio sencillito, el Madrigal, cuyo presidente nos tiene en bastante buena estima. ¡Ah, la liga! Cuánto te echamos de menos.

martes, 11 de julio de 2017

James

Si su llegada fue inesperada (se destapó a ojos del futbolero medio con su golazo en el Mundial de Brasil, y a partir de ahí ya vino todo rodado: unos días para la negociación, unas semanas para el fichaje, y unos segundos para la inmediata acusación de intereses de la constructora de Florentino en Colombia), su partida no ha supuesto una sorpresa menor. No tanto por su salida como por su destino: un rival directo que no nos tiene en demasiada buena consideración. Y, en esta ocasión, a diferencia del caso de Alonso, no parece haber líos de faldas o infidelidades que justifiquen nada.

Para mí, James ha sido una pequeña decepción. Y eso que no tenía grandes expectativas tras su fichaje (seguramente por desconocimiento), de modo que su temporada 2014-15 me dejó con un buen sabor de boca. Menuda zurda exquisita, capaz de competir en toque de balón con cualquiera de los grandes. En el esfuerzo físico y la continuidad en el juego ya teníamos muchas más dudas, pero... ¡Qué golpeo de balón! Durante meses maldije la obstinación de Cristiano (me contengo para no llamarlo Cretino después del numerito de este junio) en tirar todas las faltas. El colombiano nos ganó a muchos desde su técnica, brillante y destacada, en el otoño-invierno excepcional de los cuatro centrocampistas del Madrid socialdemócrata de Ancelotti (socialdemócrata por desprendido en mediapuntas frente a la severidad de los mugrinhistas, tecnócratas cicateros ante el supuesto "derroche" de gasto público y de combinaciones; no me digáis que la metáfora no es acertada: ¡no falta ni la ceja!).

James fue protagonista también del momento en que pudimos romper la semifinal contra la Juve y acceder a la final de Copa de Europa de todos los tiempos. Su cabezazo al larguero en Turín que suponía el 1-2 aún me hace despertarme sudando en las peores noches, consiguiendo que alguna chica me llame subnormal por haberla echado del lecho a patadas, sin querer, al intentar remacharla en segunda jugada entre sueños.

Tras un primer año de bandera, su figura parecía crecer por momentos. Al inicio de su segunda temporada, dos golazos en un partido de ensueño contra el Betis nos prometían miles de tardes de gloria. Ahí se quedaron. Hasta Iñako había sacado artículo elogiándolo, y a mi juicio no podemos descartar que semejante gafe fuera el causante de su caída (a cambio en la columna menospreció a Isco llamándolo "jugador de cuñados", con una prosa y maneras rufianescas -pun intended-; el resto es historia, jojojo). Sea como fuere, James se fue diluyendo, y sus apariciones se tornaron cada vez más espaciadas, blindado el centro del campo madridista con el tridente Casemiro-Kroos-Modric. La 2016-17 debía ser la temporada de su resurrección o la confirmación de su fracaso. Dejó sus pinceladitas (esa zurda es de oro, dijimos), pero continuó en barrena, con actitud cada vez más polémica, si bien es cierto que sin llegar a bajar los brazos del todo. Tampoco tuvo suerte: en el día que pudo haber supuesto su redención, con el empate heroico ante el FCB, Messi le robó los titulares. El excepcional final de temporada de Isco supuso la puntilla.

Le desearía que le vaya bonito, pero no puedo quererle ningún bien al Bayern. De manera que espero que, como pasó con el Fideo en su huida a Old Trafford (el otro equipo odioso fuera de nuestras fronteras), acabe traspasado a un tercer club donde, ahí sí, halle la felicidad. En cualquier caso, se marcha con una Liga, dos Copas de Europa, dos Supercopas de Europa y dos Mundialitos. Como en el caso de tantas ex, no funcionó, aunque ni él ni nosotros nos arrepentimos. Hasta siempre.

domingo, 2 de julio de 2017

"Señor, ¿no tendría por ahí algún partidillo de limosna?"

Como los yonkis que te interpelan con ojos de cordero degollado para que les des un euro ("para comida, por supuesto"), alicaídos y ojerosos, andamos los aficionados estos primeros compases de verano. La derrota del Madrid de baloncesto contra el Valencia y mi pequeña decepción particular con el ascenso del Cádiz han rubricado un final agridulce para una temporada por lo demás espectacular. El doblete de Liga y Copa de Europa resulta extraordinario, si bien es cierto que ha tenido un efecto esperable en nosotros, los madridistas. A falta de una plusvalía sentimental en el relato como la que se atribuyen (por causas distintas) colchoneros y culés, el madridista vive de la acumulación*. En ese sentido, doce Copas de Europa empiezan ya a parecerme pocas a día 2 de julio, y no es descartable que septiembre me encuentre golpeando con el canto de la moneda de veinte céntimos la barra del bar, diciéndole a la imagen del televisor que ya está bien, a ver si espabilamos, Zizou. 

Pero ¡ah!, para llegar a esas anheladas jornadas donde poder cagarnos en el entrenador hay que atravesar el desierto estival. Ni Tour ni Wimbledon ni sucedáneos como la sub 21 me suponen el más mínimo consuelo. Y el mercado de fichajes, eterna liebre que nos colocan desde la prensa a los galgos que presentamos estas hambres caninas, se me repite más que una morcilla con pimientos. De modo que el panorama resultará desolador hasta que, poco a poco, vuelva a sonar la musiquilla de los anuncios para captar abonados, oasis salvador que me alivió todos los traumas que desde la infancia me producían sus homólogos del Corte Inglés, con la horrísona cancioncilla de la vuelta al cole.

No nos queda nada, ay.

*Al contrario que otros equipos que, como digo, buscan un sentido de trascendencia en cuestiones extradeportivas, el Madrid sólo puede aportar como "esencia identitaria" esa querencia un punto obsesiva. No es casualidad que Manuel Jabois, una de las voces más ilustradas del madridismo en los medios y alguien que no da puntada sin hilo, idease el "Hala Madrid y nada más", respuesta sutil al sempiterno "Visca el Barça y visca Catalunya". Conociendo como conozco al de Sanxenxo, tras haber leído casi todo lo que ha escrito (así es como se conoce a un columnista, ¿o no?), no me cabe duda de que la genialidad fue deliberada.

martes, 20 de junio de 2017

Nueve años ya

Nada sabemos de cuanto acontenció antes del Big Bang. Ni siquiera es del todo correcto este enfoque: ¿había tiempo en sentido estricto? No existe una respuesta completamente clarificadora. Por otro lado, el milagro de la vida engloba multitud de pequeños milagros a su vez, y uno de ellos es este blog.

Somos vio cómo cambiaba su rutina laboral-empresarial y cómo su hijo crecía y entraba a la universidad. Tomás encontró el amor, se embelesó contemplando el crecimiento de su comando, y aún tuvo tiempo para fundar, entre muchos otros, Podemos. Periko siguió con su grupete, también vio crecer a su prole y acudió a algún que otro concierto de Pink Floyd. Gamper aumentó su descendencia, jugó seis millones de partidas de pádel, hizo infinidad de barbacoas y retomó su vara de mando en plaza en su pueblo. Pérez asumió la responsabilidad de la paternidad, volvió de su estancia en Suiza y para más inri el Girona subió a primera. Diego cambió de trabajo, experimentó cambios familiares (antiguos miembros dieron un paso al lado de alguna forma, y otros miembros llegaron), viajó al lejano oriente y también vio crecer a sus hijos. In Goal pasó algún mal momento, nos explicó el canal de Panamá y disfrutó como todos los demás. Bob se fajó en la política más noble, la cercana, sus predicciones y su dedo nos señalaron el camino muchas veces y alguna Estrella Galicia cayó. Lucas nos contó mil y una historias de su época en el fútbol y nos hizo emocionarnos con el Rayito. Piero fundó una academia, pero sólo por su marcada humildad: los demás hubiésemos aceptado una religión. Cinco vivió en NY, así que para qué más. Jose-UK vivió a caballo entre Málaga y Escocia a la vez que entrenaba el mejor equipo de futbito de las islas e investigaba una cura contra el déficit de serotonina o contra el mal humor. Otros fueron menos explícitos con sus datos personales, o bien vinieron y se fueron por rachas: Cornapecha, Luis-UK, Alarma, Azteca, Connery, Después de la Lluvia, sanjuro, Daniel-ESP... Todos dejaron firma en la pared blanca del bar.

Y yo, claro. Observando agradecido este microcosmos. Nueve años consiguiendo sacarme una sonrisa o algún tipo de ilusión. Un bar paralelo a los bares habituales. A estas alturas, tampoco sé si hubo tiempo antes de él.

lunes, 12 de junio de 2017

Finales ACB 2017

El otro día. el Valencia Basket conseguía arrancar una valiosísima victoria en Madrid (1-1 en la serie), lo que les otorga el factor cancha. El equipo de Pedro Martínez muestra una determinación increíble, más aún teniendo en cuenta su trayectoria, cercana al gafe. Perder la final de Copa del Rey frente al Real Madrid era algo previsible, pero las estocadas en Eurocup de los últimos años han sido demasiado dolorosas, sobre todo la última remontada que les hizo Unicaja en la Fonteta, cuando ya rozaban el título con las yemas. Aun así, el conjunto naranja ha sacado fuerzas de flaqueza y, como digo, ganaron justamente en el pabellón madridista, después de haber mandado a la cuneta en semifinales al Baskonia y antes al decadente FCB de Bartzokas. Casi nada al aparato.

El Madrid, por su parte, deja sensaciones de que la temporada se le ha hecho muy larga. Después del tremendo desgaste para conseguir liderar la fase regular de una Euroliga eterna, la derrota ante la Fenerbicha en Estambul (aquí lo leyeron primero: había que evitarlos a toda costa hasta la final) ha sido un palo durísimo. Se encuentran los merengues en la misma situación que en 2014, en tierra de nadie al no haber cumplido la expectativa despertada, y casi sin fuerzas para acabar con un doblete que es magnífico pero a ojos de cierta afición se antoja insuficiente. El sentimiento de fracaso puede ser enorme si ni siquiera alzamos la liga, y la recompensa parece, injustamente, demasiado humilde (qué pronto se olvidan los años penando en el desierto). 

Sobre lo que ocurre en la cancha, dejaré algunas breves anotaciones. El Valencia nos supera a base de rebote y consiguen multitud de tiros de campo, lo que les iguala a nuestro superior talento. El Madrid tiene varios pilares en barrena: lo de Rudy ofensivamente ya es una defunción anunciada, pero es que Doncic y Randolph se han diluido de forma lamentable. Algunos achacan a Llull que su dirección es la menos coral de la historia del Madrid de Laso, y algo de eso hay, pero desde luego la irregularidad de Carroll y las faltas de concentración de Ayón consiguen que los defectos de Llull se acentúen. ¿Podrá el Real revertir los vicios que ha ido adquiriendo al jugar demasiado tiempo al trantrán? De ello dependerá la consecución de la liga, empresa nada sencilla habida cuenta del ambiente que nos espera en la Fonteta. En cualquier caso, y mis amigos del Valencia me perdonarán, de quien depende lo que suceda en el resto de la final es, por encima de todo, del propio Madrid.

martes, 30 de mayo de 2017

Días previos a la final

Escribo desde el móvil, lo siento. Solo puedo decir que hay mucho curro y muchos nervios, pero dejo post para evitar el coñazo.

Cómo será mi melancolía de estos días que hasta la caminata de Alfredo Duro a Cardiff me parece simpática y graciosa. A ver qué pasa en la final.

Hala Madrid.

Actualización: yo no soy tan optimista como vosotros en la porra, pero tengo claro que sí nos va bien, dependerá grandemente de este hombre.


martes, 16 de mayo de 2017

Apretón final

Está semana nos jugamos la liga y la Final Four, y a mí me pilla sin tiempo ni pa mear con la mudanza y preparativos. De modo que no hay post, simplemente expreso mi deseo de que nos vaya lo mejor posible y ahí os dejo las llaves y el grifo a rebosar. Me pasaré a echar vistazos de cuando en cuando, todo lo que pueda. 

jueves, 11 de mayo de 2017

El último derby en el Calderón (II)

Como si el dios del fútbol rechazara la idea de que el último derby en el estadio Vicente Calderón consistiera en un partido resuelto desde la solvencia, sin épica, las bolas del sorteo emparejaron una vez más al Real Madrid y al Atlético, regalándonos un episodio extra. Después de todo el sufrimiento, a posteriori podemos decir que ha merecido la pena con creces.

Espoleó Simeone a los suyos desde el comienzo, con una intensidad que había desbordado los cauces estrictamente deportivos. No me refiero tanto a la ristra de patadas que los colchoneros dieron como al estado de excitación febril que se cultivó en el entorno atlético durante toda la semana. Se impuso un aura tribal que sacó lo mejor (el tesón) y lo peor (las agresiones de la afición, suavizadas por la prensa con base en una superioridad moral injustificada). El equipo rojiblanco, llevado en volandas por su público y con una presión que pilló despistados a los defensas madridistas, se colocó 1-0 y encontró el campo cuesta abajo. La sucesión de desdicha y nervios culminó con un absurdo penalti de Varane, transformado (ilegalmente, si nos ponemos tiquismiquis) por Griezmann.

Con el estadio en un éxtasis enfervorecido, Isco pidió la pelota. Cosido a patadas, no se arredró, y a partir de las combinaciones con sus socios en la media (hoy Modric sí fue Modric), dio un poco de aire al Madrid. Marcelo estaba impreciso y Danilo suficiente tiene con no pifiarla. Ausente la profundidad que ofrecen habitualmente los laterales, los ataques blancos no eran sino una forma de defenderse en torno al balón. Atemperó la fuerza atlética, y lo peor para los merengues pasó. No empezaría a llover hasta mucho después, pero la tormenta comenzó en ese momento, con un rayo, de forma absolutamente inesperada.

Dijo Lucas hace unos días que Benzemá "es un verso libre que tiene un ejército de admiradores de su calidad técnica". Me pareció la mejor definición posible del francés, y su gol (lo marcó Isco, pero el gol es suyo) resultó absolutamente fiel a esa esencia. Una jugada individual, rocambolesca, en la que forzar el córner ya hubiera supuesto más premio del esperado. Benzemá avanzó como un equilibrista por la línea de cal, sorteando contrarios casi sin querer, como él hace las cosas, pasando del arrinconamiento ante tres defensas a la asistencia límpida para Kroos. El remache de Isco, ya digo, terminó siendo una anécdota, tras lo que acababa de acontecer. 

El partido murió ahí, por más que luego hubiese ocasiones para ambos bandos. La foto del último derby quedó embellecida por una cortina de agua, bajo la cual Keylor se reivindicó, el centro del campo madridista racionalizó las pasiones y Gabriel el que se dejó perder en el Zaragoza mereció la expulsión unas doscientas dieciséis veces. El Calderón se despidió de Europa con su costumbre narcisista de cantar gustándose, ("no somos como vosotros"), atribuyéndose ridículamente una grandeza espiritual ajena a lo que sucede en el césped. Atrapados en su patética paradoja: presumir de humildad. Reducidos a un oxímoron.

Importa poco, desde luego, teniendo en cuenta los retos que nos quedan por delante a nosotros. La sombra de la Juventus en Cardiff es tenebrosa. Pero después de esta noche, se antoja más importante aún conseguir la Duodécima. Si el Madrid gana la Copa de Europa, la genialidad de Karim se igualará al taconazo de Redondo, como mínimo. Ambas jugadas, sobredosis de magia imprevisible, en el instante necesario. No, no lo pueden entender.


viernes, 5 de mayo de 2017

Decidme qué se siente

Cuando vi el tifo que mostró un sector de aficionados madridistas, mi reacción inicial fue un poco de vergüenza. Me pareció una sobradez, y me acordé de mis amigos colchoneros, pensando que ellos no merecían ese dedo en la llaga.

No obstante, llegó el minuto 7 de partido, y desde la grada que alojaba a los rojiblancos se empezó a oír el cántico de "Illa, illa, illa, Juanito hecho papilla". El cerebro es un órgano que hace asociaciones de manera automática, así que de inmediato se produjo una sucesión de imágenes y momentos en mi cabeza: las pancartas que proclamaban orgullosas el antimadridismo, tifos de indios sodomizando a vikingas, cánticos más rastreros que en la mayoría del resto de estadios ("se va a morir, se va a morir, el hijo de Mijatovic")... Todos los clubes cuentan con basura humana que se esconde tras el escudo para manchar el fútbol, pero la diferencia está en cómo reacciona el club.

Por otro lado, el Atlético de Madrid está plagado de seguidores que se autodenominan la "mejor afición del mundo" con una ligereza que asusta. Han construido un relato profundamente sentimental, me atrevería a decir que son los más intensos de la liga. Se gustan mucho. Y examinan a los demás, singularmente al Real Madrid, desde una superioridad moral que no proviene, en ningún caso, de los hechos o trofeos, sino en una "manera de ser". O, mejor dicho, de sentir.

Cada cual que justifique como quiera sus colores. Cada cual que opine lo que le parezca inaceptable en cuanto a piques y provocaciones. Es un tema que no me interesa en absoluto. Pero en el caso del Atleti reconozco que me asombra esa desmesurada autoconcepción, en ocasiones. Porque resulta curioso que el club que no sólo no ha expulsado a sus ultras nazis del estadio, sino que asume con normalidad que entrenador y plantilla salgan a agradecerles su apoyo a las puertas de los hoteles de concentración, ese mismo club, venga ahora con un quítame allá esa pancarta al equipo que no sólo ha echado a sus ultras del campo, sino que ha llegado a expulsar a socios por insultar a Messi desde la grada.

Yo respeto a todo el mundo, pero lecciones, las justas.

viernes, 28 de abril de 2017

Que nos vamos a Estambul, chim-pum

Durante muchos años, los aficionados del Madrid de baloncesto estuvimos tragando quina, en eterna travesía por el desierto, sin aproximarnos lo más mínimo a una Final Four. Llegamos incluso a deambular por competiciones menores, como la Korac/ULEB (hoy en día llamada Eurocup; la Europa League del basket, vaya), perdiendo contra equipos de nombre impronunciable. Hoy, somos capaces de no emocionarnos con la clasificación para la quinta fase final en siete años, y tenemos la osadía de comentar que nuestro estandarte, Llull, muchas veces no defiende con ganas y que debe controlar su tendencia al individualismo cuando no le salen las cosas. Todo cierto, por otro lado, pero esa no es la cuestión. Me acuerdo de Almond, de Tarlac, de Lazaros, de los restos de Pepe Sánchez, y cómo hemos cambiado.

Salió el Madrid a Turquía, en ambos partidos, dispuesto a defender, y no hubo eliminatoria. Con Doncic y Randolph en el campo no hubo opciones para el rival. Nuestro jovencísimo esloveno defiende como un veterano casi siempre y practica un juego coral que permite tener a toda nuestra descomunal plantilla participando de los ataques. Con Luka en la cancha todos acaban más enchufados, y eso se refleja en los marcadores parciales que se consiguen a sus órdenes. Randolph es un superdotado que sólo por intermitente puede explicar que no esté en la NBA. En cualquier caso, el Real Madrid ha matado la serie con diferentes jugadores: el miércoles Carroll y Ayón, y hoy una suma de Thompkins más Llull en fase ofensiva. Inmensamente superiores, Blatt acabó desquiciado. Solo Wanamaker trató de mantener a flote la nave turca, pues Clyburn acabó sentado por su entrenador por desacertado, y nadie más apareció. La fiereza de Zizic, dirán otros, mas yo creo que los números del pívot rival siempre son daño controlado para Laso. Slaughter llegó a cantar el himno del Madrid en el calentamiento, sugiero que nos lo traigamos de vuelta.

Nos espera en semifinales el Fenerbahçe, en su pista. Con millares de vociferantes aficionados, un equipo terrible, Obradovic, y presumiblemente los árbitros. Llevan varios años buscando la Euroliga y parece que ésta va a ser su temporada. Yo así lo creo. Pero si alguien puede desmentirme, es el Madrid.


domingo, 23 de abril de 2017

Historia de dos ciudades

"¡Es increíble el robo! ¡Es increíble! ¡En el minuto 1! ¡En el minuto 1 ya ha empezado! ¡Penalti clarísimo de Umtiti a Cristiano! ¡Clarísimo! ¡Y eso ya condiciona todo el partido! Pero claro, de eso no hablará Piqué... ¡Aunque si sólo hubiera sido eso! ¡Ha habido otro penalti que no han pitado, por agarrón a Ramos en el minuto 47! ¡Indudable! ¡Se cagan! ¡Se cagan con el Barça! Y la expulsión... ¡Me cago en la hostia la expulsión! ¡Si no le toca! Como la de Pepe con Mourinho, así pueden robar... ¡Y contra diez, aun así, hemos estado ahí, y no hemos quedado 2-2 porque nadie se ha atrevido a hacerle falta a Sergi Roberto! ¡Condicionan el partido! Y algunos hablan de agresión... ¡El equipo de Luis Suárez, que tiene cojones! ¡Luis Suárez, que pegó un codazo a uno de la Real Sociedad la jornada pasada y no debía haber estado en este encuentro! ¡Hijos de puta!"

Sonido ininteligible de interferencias mientras cambio el dial.

"¡Es increíble el robo! ¡Es increíble! ¡En la primera parte! ¡En la primera parte! ¡Agresión de Marcelo a Messi! ¡Casi lo mata! Qué cerdo, un codazo en la boca, ahí nuestro Leo el pobre, sangrando... ¡Qué asco me dan! ¿Y Casemiro? ¡Otra expulsión perdonada! ¡Todo el partido dando patadas! ¡Qué escándalo! ¡Ha hecho falta que haya tres rojas para que el árbitro, cagado, sacara una! ¡Menudo robo, el Madrid con nueve desde la primera parte e íbamos a ver! Porque Marcelo pone el centro del empate... ¡Pero de eso no hablarán! ¡Se cagan los árbitros! ¡Se cagan con el Madrid! Y encima el payaso de Ramos acusando de no sé qué a Piqué... ¿De qué hablas? ¡Si controláis todos los estamentos! ¿Tú crees que es normal que Neymar no haya podido jugar? ¡Espero que las palmas de Ramos le condenen a los mismos partidos que a Ney! ¡Pero no caerá esa breva! ¡La de rojas que perdonan al Madrid en el Bernabéu, es acojonante! ¡Hijos de puta!"

Apago el aparato de radio, me sirvo una copa de vino y cojo un tomo de la estantería. Mañana tengo que madrugar. 

PD: Enhorabuena a los culés del bar.

viernes, 21 de abril de 2017

Cuartos de final de Euroliga 2017

Han empezado los cuartos de Euroliga, así que el post será más un análisis que un pronóstico.

REAL MADRID - DARUSSAFAKA S. K.

Pese a enfrentar al primero y al octavo, la presencia del mejor entrenador de Europa en el conjunto turco equilibra la balanza mucho más de lo que parece. El equipo rebautizado por nuestro David t-a como Darusapollas tiene jugadores de grandísima calidad, y en el primer partido en Madrid nos lo pusieron en chino. Sin embargo, el mero talento de jugadores como Llull, Doncic o Randolph debería ser fuerza suficiente como para derrotarlos sin tener que llegar al quinto partido. En Estambul sufriremos, está claro, de modo que el partido de esta noche se antoja crucial. Blatt intentará una defensa muy agresiva y aprovechar que nuestro sistema de ayudas en defensa deja espacio para grandes actuaciones de pívots como Zizic. No obstante, dependen demasiado de la genialidad de Wannamaker y Clyburn para poder ganarnos la serie, a poco que los contrarrestemos. Competirán, sufriremos, pero pasaremos.

PANATHINAIKOS - FENERBAÇHE

El Baskonia nos la jugó en la última jornada de la fase regular, perdiendo con el Zalguiris. Esa derrota hizo que el ganador de esta eliminatoria sea nuestro rival en semis de la Final Four de Estambul. Y claro, con 0-2 en la serie, habiéndose jugado los dos partidos en Atenas, parece claro que por mucho Pascual que tengan los griegos, Obradovic tiene el billete y los dos pies. El Fenerbaçhe es un equipo que ha demostrado irregularidad a lo largo de los meses, pero en este momento crucial está como un tiro. Tienen al pívot más poderoso de Europa, Udoh, a quien particularmente nosotros somos incapaces de defenderlo. Por otro lado, su otra estrella, Bogdanovic, ha liderado a su equipo en las dos victorias en la cancha helena (¡se dice pronto!). Dixon, Sloukas, Datome... Lo siento mucho, mi pronóstico es que quedaremos eliminados al enfrentarnos a ellos en semifinales. Y no porque sean mejores, que no lo son. Pero un equipo tan físico jugando en casa... Sería heroico por nuestra parte sobreponernos a semejante circunstancia en contra. Ojalá esté sobrestimando la cuestión.

CSKA DE MOSCÚ - BASKONIA

La cagada contra Zalguiris nos perjudicó de rebote a nosotros, como ya hemos dicho. Sin embargo, el principal problema llegó para los vascos. 2-0 ya, y pese a que lo pusieron difícil, creo que los rusos cerrarán la serie en Vitoria. De Colo y Teodosic desde el puesto de base se bastan y se sobran para derrotar a casi cualquier rival que se ponga por delante. El segundo encuentro contó con una permisividad arbitral importante en favor del CSKA (Sito Alonso protestó en rueda de prensa), y en esas circunstancias, Hines mandará siempre en la pintura antes que los interiores baskonistas. Quizá debiera intentar cargar de faltas como sea a estos, merced a Larkin y el resto de jugadores habilidosos rojinegros. En cualquier caso, no les doy apenas opciones.

OLYMPIACOS - EFES PILSEN

Una eliminatoria mucho más desequilibrada, a mi juicio, que lo que podría esperarse de un enfrentamiento entre el tercero y el sexto clasificados. Los de Spanoulis pueden acusar un poco el paso del tiempo, pero tienen muchas batallas en las espaldas y el Efes está un escalón por debajo. Supongo que entre la dureza de Dunston, la inspiración de Heurtel y lo que puedan aportar Osman, Granger, Derrick Brown, etc., podrán rascar algún partido de la serie, mas veo dificilísimo que consigan sacar algo del Pireo. Printezis, Lojesski, Mantzaris, Papanikolaou y la galería de negros musculosos son demasiado para el tercer equipo turco de estos play-offs. Y eso sin mencionar al calvo.

sábado, 15 de abril de 2017

Sporting 2 - Real Madrid 3

Hoy acababa la Semana Santa para el Madrid, que, sin embargo, afronta sus particulares jornadas de pasión en los próximos siete días. Por su parte, el Sporting también se jugaba la vida, y como tal se empleó. Algo duro, pero nada inesperado. No obstante, la tensión que se respiró en el ambiente no proviene solo de la mala situación clasificatoria de los rojiblancos. Desde hace ya bastante tiempo, hay en el Molinón una tendencia al antimadridismo que, si resulta excesiva cuando existen auténticos agravios arbitrales por los que protestar, roza lo ridículo cuando en el partido te perdonan un penalti clarísimo y una posible roja. En cualquier caso, sirvan las caras desencajadas de los aficionados más ruidosos del Sporting para confirmar mi vieja teoría sobre las consecuencias fisiológicas del antimadridismo. Algún día la desarrollaré con más tiempo. Entronca de algún modo con aquella de los humores de Galeno y subraya el rasgo que emparenta al antimadridista con el facha de infantería: ambos especímenes están tol día enfadaos.

El partido empezó con un punto de frescura, algo que siempre acompaña al Madrid cuando en lugar de la BBC son alineados los no habituales. Una ristra de tresquartistas como Asensio, Isco o James, apenas resguardados por Kovacic, prometían una mayor ligereza de movimientos a cambio de la supuesta vulnerabilidad. La nota de color la daba la titularidad de Coentrao, quien no es un jugador malo, sino más bien vago. La posición de lateral madridista invitaba hoy al espectáculo: en la otra ala estaba Danilo. Sin embargo, ambos hicieron un partido más que correcto, asistencia del segundo incluida. 

Antes de eso se había adelantado el Sporting merced a un pase de cuchara tan bueno que tuvo que producirse por puro azar. A Casilla le faltó una letra para parar el remate de Cop, quien también tiene un nombre al que parece le han hurtado vocales. Poco después igualaría el marcador Isco en una acción genial que hizo virtud de todos los defectos que le achacan. "Es un jugador de placeta, con tanto quiebro" o "qué culo más gordo" son los hits más exitosos. Pues a base de amagues en una baldosa, y gracias a su poderoso tren inferior, descolocó a la defensa asturiana y clavó el balón en la escuadra en prodigioso zurdazo. Con el empate bajó algo el ritmo del encuentro, y las espadas quedaron en alto para la segunda mitad, confiados los madridistas en que la del Sporting era de madera.

En el 47', Nacho remató en el área pequeña, parando Cuéllar a bocajarro, y, en la siguiente acción, una serie de cabezazos dejaron el esférico en el interior de la portería del Madrid, casi sin saber cómo. Fueron con todo los blancos entonces, y como dios (con perdón de la minúscula, soy ateo) escribe recto con renglones torcidos, la jugada maradoniana de Isco en la que se fue de cuatro contrarios acabó abortada, y sin embargo el empate llegó gracias al único remate decente de un torpón Morata, para más inri (estamos en fechas) a pase de Danilo, como ya dijimos. Quedaba media hora, pero la insistencia del Madrid, a aquellas alturas ya con Marcelo y Mariano en el césped, solo se traducía en centros y más centros. Incluso con tan rudimentario plan, el contraste de James con el omnipresente Isco resultó demoledor para el colombiano. 

Faltaban tres minutos para el final cuando Zidane quitó a Kovacic por Casemiro. Permanecí boquiabierto unos instantes tratando de descifrar aquel movimiento, y entre medias marcó Isco el tercero, con disparo raso y dañino. Le faltaba al malagueño un partido en el que pudiera ser aclamado como héroe del Madrid en solitario. Ya lo tiene. Esperemos que le sirva de sustento emocional a la hora de tomar decisiones sobre su futuro este verano. Al fin y al cabo, sería una lástima que en lugar de continuar aquí prefiriese la alternativa. Sobre todo para él: en el fondo a nadie le puede agradar estar tol día enfadao.


jueves, 6 de abril de 2017

Asensio, el extremoduro

puede que no levante la voz
o puede que me arranque sin más.

¡A ver que me dice después!

Quiero ser un medio fiel,
o extremo sin rechistar,
que luego me desato y verás.
A ver qué me dice después.

"¡Eh, novato!" y me tiemblan los pies, cuando salgo,
me dicen que soy un poco frío,
la empiezo a tocar...
¡A ver qué me dice después!

"¡Toca fino!" , me tiemblan los pies, cuando salgo,
me dicen que estoy desconocío,
empiezo a jugar...
¡A ver qué me dice después!

Acércate y ya verás,
que te voy a romper, defensor,
despacio, con solo trotar.
A ver qué me dices después.

Hago pases de tacón,
amagos hasta apurar,
pero no me la quita ni Dios.
¡A ver qué me dice después!

"¡Eh, novato!"  y me llevan mis pies, todo el rato,
me dicen que estoy desconocío,
la vuelvo a pasar...
¡A ver qué me dice después!

"¡Buena, niño!", y me voy otra vez, por su lado,
al lateral, ya lo he rendido,
empiezo a pensar
que a ver qué me dice después.

A ver si me pone después.



jueves, 23 de marzo de 2017

Cuando les ganas a medio gas...

Resulta difícil destacar cuál es la peor noticia para el Barcelona de baloncesto. Hay para elegir, incluso si enumeramos espontáneamente, sin pensar mucho. Una plantilla que no cree en el entrenador y al que están haciendo la cama, según algunas fuentes, una serie de jugadores sobrevalorados y sobrepagados, un dineral gastado en fichajes a media temporada de rendimiento minúsculo, una sensación de permanente frustración e inferioridad cuando se enfrentan al Real Madrid, dos años y medio sin ganar ningún título importante, eliminados de la Euroliga antes del cruce de cuartos de final...

Normalmente diría que tal situación puede servir de acicate, orgullo de los jugadores mediante, para salir de la misma. Pero es que llevo sosteniendo eso desde el principio de temporada, y más bien parece que somos los madridistas los únicos que confiamos, algo temerosos, en un posible resurgir culé. Los azulgrana son un equipo sin alma, y aunque la lógica podría indicarnos que, a un partido por semana, pueden centrarse en la ACB y luchar por ella en los play-off del final de año, nada apunta en este sentido. Veremos si son capaces de lamerse las heridas.

El partido no tuvo apenas historia. El Madrid no necesitó jugar a muerte como en el duelo de ida (63-102 en el Palau, recordemos, con ventajas de hasta casi 50 puntos de diferencia), y dejándose ir consiguió la victoria casi al descuido, como apartando una mosca de un manotazo. Si alguien está acostumbrado a jugar al tran-tran es Llull, gustándose en ataque pero sin defender un pimiento (sólo desde su coladero y el de Carroll el FCB pudo conseguir algunos puntos de manera más fluida). Ojo a esta actitud del base menorquín cuando lleguen los partidos de verdad. Justo al contrario actúa Rudy, excelso en defensa pero que no las mete ni en una piscina. Como no penetra apenas debido a la desconfianza en su espalda, su aporte anotador es prácticamente nulo. El que sí está inspirado es Randolph, que es un jugador brutal cuando controla sus pérdidas de concentración.

Aun con todas estas carencias, el equipo blanco fue superior (las agresiones de Tomic y la autoexpulsión de Bartzokas supusieron la rúbrica final del lamento blaugrana) y ya tiene asegurado el factor cancha en el cruce de los ocho mejores. Se está hablando mucho del puesto en el que interesa quedar para evitar caer en semifinales contra el Fenerbahçe, pero primero llegarán los cuartos de final. En esta Euroliga hasta el más tonto hace relojes. Menos, por desgracia para ellos, el Barça.


martes, 14 de marzo de 2017

Decepción sevillista

Me senté a ver el Leicester-Sevilla con una sensación extraña, como si estuviese contemplando un encuentro de una liga extranjera. Generalmente suelo tomar partido, aunque sea levemente, por el equipo español en liza. Pero, quizá imbuido por mi estado de ánimo de estas semanas, la apatía me impidió siquiera fingir interés por el resultado de la contienda en ningún momento. El Sevilla es un conjunto que se esfuerza en caer antipático, prolijo en declaraciones vocingleras y altisonantes por parte de aficionados y directivos. Las últimas, las del presidente Castro donde De la Morena: "Desde que estoy en el cargo no he perdido una eliminatoria europea". Como diría un amigo mío: Don Fútbol no perdona estas cosas. Por su parte, mi escepticismo ante el relato futbolístico British (un estilo a mi juicio bastante pacato, y para más inri hipertrofiado por una legión de zombis que miran, risibles, por encima del hombro al continente con el consabido "ejto jí que ej fúrgol") hacía que colocarme en el lado blue fuese imposible. De modo que observé los 94 minutos sin padecimiento ni emoción.

El equipo hispalense me decepcionó. Daba la impresión de que el escenario le sobrepasaba, y que cargaba sobre sus hombros con una presión desmedida. Dos veces en la última década había desaprovechado la oportunidad de colarse en cuartos de final, y ambas contra rivales no especialmente temibles (Fenerbaçhe y CSKA). El decimoquinto de la liga inglesa suponía, según la prensa andaluza, una oportunidad de oro para acceder al top 8 continental. El naufragio de los Vitolo, N'Zonzi, Ben Yedder, Correa, Sarabia, y, sobre todo, Nasri (¡ridículo dejando a sus compañeros en inferioridad!) fue total, incapaces de crear peligro más allá de un par de jugadas, penalti incluido. La responsabilidad "pesó" a todos los delanteros, y el lanzador hubo de ser un mediocentro, que lo tiró tan mal que suerte tuvo de que llegara a la línea de gol. 

Para entonces el Leicester ya ganaba 2-0, solo con ganas y juego directo. Los amantes del fútbol inglés me restregarán la proeza por encima de la forma, y algo de eso hay, no cabe duda. Ahora bien, no me vendan nunca más la pureza de los jugadores británicos. La actitud de Vardy, fingiendo una agresión, merece que lo apeen en la siguiente ronda. Ojalá el que tenga la opción sea el Madrid.


jueves, 9 de marzo de 2017

El precio del miedo

"El hombre que sabe cuándo no actuar es sabio; a mi forma de ver la vida, la valentía es prudencia"
Eurípides.

Nunca sabremos si Emery, apodado "el catedrático" por sus seguidores, mantuvo en su mesita de noche, durante las semanas de previa, un libro sobre los poetas trágicos griegos con este aforismo subrayado. En cualquier caso, de manera voluntaria o no, el PSG saltó al césped del Camp Nou respetando el espíritu de la sentencia de Eurípides. Bastaron dos minutos para que comenzara el primer acto de la obra más cruel jamás representada en el estadio culé.

"Es fácil ser valiente desde lejos"
Esopo

Anoche, el terror superó a la mayoría de futbolistas parisinos, pero a ninguno como al portero. Es cierto que nadie lo tuvo más difícil en el once, pero a mi juicio la jugada que marcó el rumbo de la noche fue el primer gol, el de Suárez. El balón llegó al área pequeña de rebote, a trompicones, impulsado más por las dudas de los zagueros que por otra cosa. En ese momento ya había varios culpables de mala gestión defensiva, mas todo era subsanable si el portero salía y se hacía con una bola ventajosa. No sucedió así, y el miedo previo, ya abundante, dejó paso a un hedor insufrible.

"Muy a menudo el miedo a un mal nos lleva a realizar otro peor"
Nicholas Boileau-Despresaux.

El Barcelona rondaba él área sin tirar a puerta. Desde la frialdad de los datos (solo había tirado a puerta en el gol) no parecía especialmente incisivo, pero la noche se regía por sensaciones. El tembleque de los defensas hacía que cada decisión que tomarán fuera la inadecuada. Pelotazos a la primera ocasión, y, cuando verdaderamente eran necesarios, optaban por ceder a un compañero en una posición más comprometida. La tendencia acogotadora llegó al punto culminante en una jugada a priori sin peligro de Iniesta, convertida en autogol de Kursawa por no atreverse a ser contundente cuando pudo, y despejando a deshoras y mal instantes después. 

"Un jefe crea miedo; un líder confianza"
Rusell H. Ewing.

Los aspavientos de Emery en la banda durante toda la primera parte, absolutamente infructuosos, impiden que sea catalogado como un auténtico líder. Puede que no restara, mas tampoco sumó. El PSG salió del descanso más tarde de la cuenta, y la hipotética conjura no impidó el 3-0 de penalti dudoso. Solo a partir de entonces, con todo perdido, los menos patéticos del conjunto parisién dieron señales de vida.

"La visión más valiente de la vida es el ver a un hombre luchando contra la adversidad"
Séneca.

Verrati, por primera vez en toda la noche, juntó unos minutos de lucidez y organizó algo la situación. Llegaron buenos pases a Cavani, uno estrellado en Ter Stegen, otro al palo y otro dentro. Con el oxígeno del gol hubo una contra de Di María (horrible y soberbio, su gesto de mandar callar a la grada lo destierra al ridículo) abortada por Mascherano de manera dudosa. Entonces, la poca confianza adquirida por la certeza del marcador se vio disipada por los fallos en la puntilla. La intentona de Verrati había sido bella, pero finalmente infructuosa.

"Forte fortuna adiuvat" (la fortuna favorece al valiente)
Del latín.

Si hubo un valiente en el encuentro de anoche, ese fue Neymar. Es verdad que sus revoluciones pudieron mandarlo a la calle, pero su determinación hizo que el Barcelona volviese a creer cuando el marcador pintaba más complicado. Metió el cuarto y el quinto, y asistió para el sexto en el delirio del descuento. 

El Barça no sólo ha pasado una ronda. Ni siquiera ha salvado un match ball. Ha hecho algo mucho más terrible para sus adversarios. Ha conquistado el miedo. Quién podrá luchar contra semejante ola hacia un nuevo triplete, no se me ocurre. 

Eso sí, parece claro que hay que impedir que cunda el pánico.


lunes, 6 de marzo de 2017

Vamos a Nápoles

El Tercio Viejo de Nápoles, fundado en los años 30 del siglo XVI por Carlos I, constituye una metáfora bastante suculenta a la hora de contextualizar literariamente el partido de mañana. Pero no tengo tiempo. Solo subrayaré mis deseos de victoria, especialmente intensos esta vez pese a enfrentarnos a un equipo italiano, debido al recordatorio que hizo Maradona en la ida de cuán imbécil se puede llegar a ser. Que vaya por ti, Diego Armando. Con BBC o sin BBC, ahora mismo me da igual.

PD: huele raro raro lo del miércoles.

martes, 28 de febrero de 2017

Copa del Rey de baloncesto 2017

Con algo de retraso, no voy a evitar la tradición de un post sobre la Copa del Rey de baloncesto. Seré más breve que otras veces, eso sí.

Esta edición ha sido una grandiosa demostración de competitividad por parte de muchos equipos. Un heroico Morabanc Andorra obligó al Madrid a ir a la prórroga, polémica de campo atrás mediante (analizar un partido de este deporte centrándose en una acción es ridículo), y solo un descomunal Randolph (para mí MVP por delante de Llull, que estuvo estelar y resolutivo en ataque pero confiado en defensa) permitió el pase a semifinales. Allí esperaba el Baskonia, en un ambiente más que hostil, que con Hanga y Beaubois también llevó a los blancos al tiempo extra. Un excelso Ayón fue quien declinó la balanza cuando más quemaba la pelota. Ya en la final, el Valencia Basket puso las cosas dificilísimas. El Madrid no tuvo suerte cuando se pudo despegar y penó hasta el final. Doncic sufría la durísima (ejem) defensa taronja y el conjunto merengue no encontraba continuidad en su dominio. Entonces Llull tomó las riendas y ganó el torneo y la gloria.

PD: un abrazo a todos, especialmente a Piero. 

lunes, 13 de febrero de 2017

Que viene el Nápoles

Teniendo en cuenta el juego desplegado por ambos conjuntos, el partido del miércoles se presenta complicadísimo. Por si fuera poco, el Nápoles está repleto de ex jugadores nuestros, y con el historial que poseemos en ese sentido (singularmente en Copa de Europa), los augurios no son muy favorables. Veremos. Esta vez no voy a tifar por el equipo italiano esta eliminatoria, como suelo hacer en los cruces en los que hay una escuadra transalpina. Aunque no estoy para tifar por nadie ahora mismo, en realidad. 

martes, 17 de enero de 2017

La internacional neoconservadora

Los movimientos izquierdistas del XIX y el XX constituyeron a lo largo de esos siglos una serie de organizaciones que recibieron el nombre de "internacionales". Baste la denominación para mostrar el histórico universalismo de la izquierda, que siempre pretendió no dejar a nadie atrás, con independencia de su lugar de origen. Aunque las confluencias reflejaron también uno de los males endémicos del rojerío: su constante división. 

La Primera Internacional (1862-1876) puso de manifiesto la incompatibilidad entre marxistas y bakuninistas. La Segunda Internacional (llamada Socialista, 1889-1914) evidenció las contradicciones entre el Estado nación y el internacionalismo obrero, terminando con la separación entre socialistas reformistas y socialistas revolucionarios. La Tercera Internacional (Komintern, ¿os suena? De 1919 a 1943), acogió a los socialistas revolucionarios (ya autodenominados comunistas), y la división se produjo entre los partidarios de la burocratización absoluta (estalinistas) y los opuestos a esta doctrina por ser un instrumento falsamente internacionalista, mera correa de transmisión de los intereses soviéticos (trotskistas). La Cuarta Internacional, fundada en 1938 por Trotsky, pretendía establecer un internacionalismo real ("la revolución será global, o no será") y no secuestrado por los intereses de ninguna potencia, al mismo tiempo que defendía el "entrismo": introducir trotskistas en los partidos socialdemócratas herederos de la II y en los partidos comunistas de la III para atraerlos a posiciones de la IV.  Tras el asesinato del ucraniano, las posibilidades políticas reales de la Cuarta Internacional se diluyeron como un azucarillo.

Desde entonces, voces minoritarias en el indescifrable mosaico que es la izquierda en el siglo XXI han defendido la necesidad de una Quinta Internacional reconocida como tal. No obstante, el destino ha querido que las condiciones para la generación de una alianza supranacional tengan un color político muy distinto. Episodios como la victoria de Donald Trump, la popularidad incontestable de Vladimir Putin en Rusia, la deriva económico social del Partido Comunista Chino, el auge del Brexit y otros movimientos de similar carácter en el seno de Europa... convierten en más plausible el establecimiento de un orden denominado neoconservador (autoritarismo estatal combinado con competitividad fiscal a ultranza) que la tantas veces esperada opción izquierdista.

Entre medias quedan proyectos como la Unión Europea. La UE tiene males propios repetidamente enumerados: dominio del método intergubernamental para la toma de decisiones importantes frente al más democrático Parlamento, instituciones y reglamentos pensados para tiempos de bonanza, y decepcionante reparto de competencias y soberanías, contando con una unión económica pero no fiscal. Ese eterno permanecer en tierra de nadie (solidaridad sí, pero limitada; defensa de los derechos humanos en teoría, pero bajándose los pantalones si toca; a favor de la integración, pero antes de cada paso mil miramientos) impide que sea considerada una bandera del todo creíble para el progresismo. Y sin embargo, habida cuenta de lo que hay alrededor (y las alternativas que las ratas proponen, con desvergüenza, en su mismo corazón geográfico) el papel le ha sido asignado. Si asumirá la circunstancia (con todas las contradicciones inevitables) o se sumará a la marea de decepciones, está por ver. No soy optimista, pero quién sabe.

El papel de la izquierda en la defensa de los principios del castillo europeo también resultará fundamental. En nuestro país hay un cierto consenso europeísta (probablemente heredado del antifranquismo: "España como problema, Europa la solución"), pero en el resto del continente la cosa no está tan clara. Descontada la enésima traición del laborismo británico (suerte a esos lexiters que creen poder obtener una hegemonía de izquierdas en un proceso abiertamente reaccionario), habrá que conseguir coaligar a los fuertemente europeístas con los que, de una manera a mi juicio demasiado naif, pretendían desmontar la UE para reconstruir otra, más ambiciosa socialmente desde el comienzo. Y quitarle la careta a los nacionalistas, claro, cada vez más envalentonados por el terrorismo internacional, que consideran da alas a sus argumentos.

La empresa es colosal y los mimbres escasos y contradictorios. ¿Cómo impedir la caída en el desánimo? Insistiendo en que la alternativa es la victoria de la Quinta Internacional, que se ha constituido de una manera muy diferente a lo históricamente pergeñado



PD: el día 24, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont defenderán el referéndum de autodeterminación catalana en el Parlamento Europeo. Se produce aquí una paradoja interesante. Muchos independendistas, sobre todo los que vienen de una tradición de izquierdas, compran a pies juntillas el discurso de que defender la soberanía catalana por encima de la española es defender la democracia. Se ven, por decirlo de una manera un tanto frívola, como "los buenos de la película". Pero la mejor manera de obtener la independencia, desde el punto de vista pragmático, sería aprovechar el contexto actual y aceptar que su discurso, donde verdaderamente encaja como un guante, es en "el otro lado". El lado del repliegue nacional, sea por razones económicas (la Liga Norte) o por razones identitarias (los Verdaderos Finlandeses), o por las dos (Donald Trump, Nigel Farage). Asumir esta cercanía, si no moral, al menos de intereses, no sólo aumentaría sus posibilidades reales, sino que añadiría honestidad al debate. Mucho me temo que en el corto plazo no van a dar ese paso decisivo. Uno de los principales rasgos de nuestro tiempo, caprichoso, egoísta y banal, es querer una cosa y su contraria. Irse de putas y conservar la virtud. La vida desenfrenada, con red de seguridad.

jueves, 12 de enero de 2017

Semana hispalense

Dicen los autóctonos que la Semana Santa es la más importante del año para Sevilla, y que se trata de algo que "no se pué entender" (como cualquier hecho pretendidamente diferencial, la afirmación resulta más ficticia de lo que están dispuestos a admitir los protagonistas, pero ésa es otra historia). Son días de ebullición, más intensa aún que en la Feria de Abril, y la ciudad se gusta, reconociéndose en el centro de muchas miradas.

En el mundo del fútbol, que tiene sus propios tempos, los días grandes de la temporada parecen haber llegado a Sevilla un poco antes de lo acostumbrado. Estamos en enero, por lo que las visitas copera y liguera del Real Madrid a la capital del Guadalquivir no son condición suficiente para culminar las grandes expectativas que se tienen esta temporada. Pero sí necesaria. El camino al éxito, aún larguísimo y lleno de obstáculos, pasa por Sevilla. 

Zinedine Zidane (la racha, y sobre todo su humildad, merecen la canción) no se arredra ante las posibilidades de una remontada en los octavos por parte de los de Sampaoli, y reserva a sus mejores jugadores para el choque dominical. En apenas una hora saldremos de dudas con respecto a la primera contienda. Suceda lo que suceda, no habrá tiempo para lamentos. El segundo round llegará enseguida.