domingo, 23 de agosto de 2015

Debut ramplón

Sólo he visto la segunda parte, de modo que mis opiniones, que valen de poco normalmente, imaginaos en esta ocasión.

KEYLOR: Sin trabajo.

DANILO: Buena actitud, malos centros. No me parece un lateral por el que pagar 40 kilos (sí, ya, ya, hay que darle tiempo, por supuesto). No es que no llegue al nivel de Marcelo, no llega al del Carvajal del año pasado (quien tampoco era un centrador excelso, dicho sea de paso).

RAMOS: Imperial en el corte y la anticipación. Por lo escuchado, en la primera parte sufrió más. 

VARANE: Bien, sin complicarse.

MARCELO: Es muy bueno. Falló una de cabeza a puerta vacía, pero aporta tantísimo en ataque que criticarle en esta faceta es snobismo.

KROSS: Flojo. Tiene limpieza en la salida de balón, pero pocas responsabilidades y lo he notado más espeso que preciso. No está en forma.

MODRIC: El mejor mediocampista del Madrid. Un espectáculo verlo en cada acción. Una simple transición suya hace que me ponga de buen humor. Hoy no pudo dar la solución al partido, pero que no nos falte nunca.

JESÉ: No le vi apenas. Tiene pinta de que su encuentro fue anodino.

ISCO: Hoy no tuvo su día.

CRISTIANO: Mejor de delantero centro. Falló alguna clara y tuvo algún tirazo espectacular. Menos rendimiento del que puede y debe dar. Le hicieron un penalti, eso sí.

BALE: Una broma. No discuto que no juegue en su mejor puesto (que es... ¿cuál?), pero los fallos en los controles, la incapacidad para dar un pase corto de manera veloz y precisa, la pierna derecha inexistente... Hizo una filigrana y mil errores. Me parece un mal futbolista, con unas posibilidades individuales muy grandes, pero un mal futbolista.

JAMES: El mejor cambio. Sus disparos pecaron de inocencia pero le dio otro aire al Real Madrid. El mayor error de Benítez fue dejarlo en el banquillo.

KOVACIC y CARVAJAL: Sin comentarios.



domingo, 2 de agosto de 2015

Cuba, Ahora Madrid y los transgénicos

Múltiples sandeces se han dicho sobre el gobierno municipal de Ahora Madrid, que no ha tenido una semana de relax desde que Carmena tomara posesión. El escándalo de los tuits del tal Zapata, la absurda polémica sobre la inconveniencia de una página web que dé las versiones oficiales del ayuntamiento o las tetas de Rita Maestre, todo un batiburrillo de asuntos con los que atizar a la izquierda en el poder. Y sin embargo, cosas veredes, se obvia el aspecto más criticable de su gestión. Hablo, cómo no, de la superstición que muestra la coalición hacia la ciencia, y, más concretamente, hacia los transgénicos.

La decisión de considerar Madrid como municipio libre de transgénicos, además de constituir un brindis al sol imposible (¿van a prohibir la insulina que mantiene vivos a los diabéticos?), demuestra una ignorancia supina. Aún no he encontrado entre la gente que milita en partidos de izquierdas argumentos distintos a estas tres categorías: 1) Afectan negativamente a la salud (¡Falso! ¡Los alimentos que más controles de seguridad han superado son transgénicos! Los criterios científicos niegan esa desconfianza supersticiosa), 2) Monsanto tiene el monopolio (además de incierto, se trata de un “manzanas traigo” de manual; ¿alguien defendería prohibir la electricidad porque existe un oligopolio en su distribución en España?), 3) Su impacto en los ecosistemas es negativo (único argumento racional, que desde luego es matizable pero que da pie a discusión racional. Lo que obvian los “hijos de la naturaleza” es que las contaminaciones también se producen con las variedades naturales desde hace mucho tiempo y que, en el caso de los transgénicos, los científicos trabajan y mejoran cada día).

El partido Ahora Madrid quizá debería hacerle caso a sus detractores e irse a Cuba a dar un paseo. No para “avergonzarse de los horrores del socialismo” como dirían Tertsch o Isabel San Sebastián, sino para aprender un poquito del tema que nos ocupa.

Hace más de 20 años el gobierno cubano comenzó el estudio de los transgénicos para aumentar y mejorar la producción alimentaria. Cuba tiene un clima privilegiado para el cultivo, pero el hecho de que el Estado mantuviera ocioso el 50% de la tierra cultivable convertía al país en una máquina de importar alimentos, con el coste correspondiente, muy lesivo para una economía tan maltrecha desde la caída soviética.  De modo que los científicos cubanos (con colaboraciones con el exterior) se pusieron manos a la obra. En 2006, Raúl Castro declaró la producción de alimentos un elemento estratégico. En 2009, la revista Nature publicaba que Cuba había conseguido desarrollar su propia variedad de maíz transgénico (FR-Bt1), y el gobierno concedió a los científicos unos terrenos para su cultivo. En 2014 se descubrió que este maíz presentaba problemas a la hora de resistencia a las plagas, frenando un poco la velocidad de los avances que se estaban produciendo. Algo que subraya dos cosas: el preciso análisis que se efectúa en este tipo de investigaciones y que para progresar… ¡hay que probar, no vale decir NO a todo mientras te santiguas abrazado al rosario! Los cubanos lo tienen claro: la tecnología es algo extraordinario para solucionar problemas, así que desarrollémosla nosotros primero antes de que nos la vendan.


La izquierda ya ha entregado a la derecha muchas cosas en su larga historia de derrotas. Las palabras patria o libertad ya no le pertenecen, por ejemplo. Que no ocurra lo mismo con la tecnología.