domingo, 31 de mayo de 2015

A vueltas con el pito

Sé que mi posición es minoritaria (un saludo, Nolte), pero no siento en absoluto enfado por los silbidos de anoche al himno de España. No me alteré lo más mínimo, sólo quería que empezara el partido. Aún diré más, si terminaran sancionando a quien pitó (algunos dicen que con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana cabe la posibilidad de que alguien presente denuncia) me parecería un acto profundamente liberticida y tremendamente bochornoso. Y, sobre todo, desalentador. Y digo desalentador porque acabaría con la superioridad que tiene el Estado español sobre los nacionalismos periféricos. La defensa de la pitada al himno adquiere, pues, un carácter racional y enfatiza el nivel de autoridad moral de la razón frente a las pasiones.

En el año 89, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América defendió la constitucionalidad de la quema de banderas del país. Y lo hizo especificando que aquel trapo también acogía a quienes pretendían pervertirlo, en señal de no acatamiento. La libertad no se puede quemar, y el valor de la libertad está por encima de los símbolos. Esta posición, ya digo, ofrece una superioridad moral apabullante, retratando a cada uno, y al mismo tiempo marca las diferencias entre las diversas "naciones". Entre aquellas que son sólo depósitos de sentimentalidad y aquellas que trabajan en el ámbito de la ley. A nadie se le ocurriría silbar el himno vasco o el catalán, porque esas melodías únicamente reflejan meros sentimientos, y no un entramado institucional racional que los rubrique. Cada vez que los nacionalistas periféricos silban libremente el himno español y nadie se lo impide ni los sanciona, están subrayando su inferioridad de condición. La inferioridad frente a un Estado que, sabiéndose tal, está obligado a amparar la libertad de expresión y la diferencia. 


viernes, 22 de mayo de 2015

El día en que volvimos

Cuando un halo de luz entra en el calabozo, me arrebujo en el jergón de tela que me sirve de manta. Dos aguerridos carceleros se aproximan, la expresión pétrea y las llaves tintineando, y me incorporan de un modo poco sutil. Me sacan a patadas al pasillo y caminamos por un lóbrego corredor hasta llegar unas escaleras. Conozco el camino y sé lo que me espera, pero es inútil resistirse. Una vez en la sala de torturas, me atan a los grilletes que cuelgan del techo y el más corpulento de mis captores empuña el látigo con una sonrisa cruel. ¡ZAS! ¡ZAS! ¡ZAS! ¡ZAS! ¡ZAS! ¡ZAS! ¡ZAS! ¡ZAS! Ocho silbidos, ocho gritos, ocho carcajadas. Ocho mensajes que me recuerdan quién soy y cuáles son mis límites. Veinte años así, hago el recuento mientras vuelvo a mi celda.


...


Estamos en el tercer cuarto. El Madrid se ha logrado despegar en el marcador de la bestia de cabezas infinitas merced a la fulgurante salida de Nocioni, el oficio y el acierto de Maciulis y las adrenalínicas carreras de Llull. Pero los griegos se palpan la ropa y se remangan. Un parcial de 12-0 da la vuelta al electrónico hasta un 40-41. Los nervios atenazan a todo el banquillo madridista, y Rodolfo es un flan. Ni Reyes ni Ayón ni el supuestamente hipermotivado Bourousis (te luciste, Iturriaga), ni Chacho siquiera. Nadie parece contar con la confianza suficiente.

Entonces aparece el mormón. En dos ocasiones está a punto de trastabillarse con el bote, sempiterno problema de su técnica como jugador, pero en ambas se repone y lanza. También lo hará una tercera, esta vez de forma más limpia. Y, en estado de gracia, a pesar del punteo, el aro es una piscina para Jaycee Carroll.


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Dolorido en el camastro, me despiertan unos ruidos en la pared. Al principio creo que es mi imaginación, pero de repente una arenilla me toca la nariz. Escucho varios crujidos, y me levanto de un salto justo a tiempo. Una de las piedras que conforman la pared cae aplastando mi cama, y mis ojos se abren como platos al contemplar cómo una huesuda figura se arrastra al interior de mi celda. Se trata de un anciano de larga barba que parece tan asombrado como yo.

-No puede ser... Si estaba seguro de mis cálculos... No puede ser... Doce, doce años... Cavando ese túnel.


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El partido va transcurriendo, y aunque el Olympiacos no termina de despegarse como un chicle a la suela, el equipo madridista ha cogido ritmo anotador. Los Sergios han entrado en el partido, el tirón de Carroll ha abierto hueco y Andrés Nocioni pone su veteranía y su mala leche al servicio de todos, tapando cada hueco que atisba. Slaughter juega muchos minutos, pero sube el nivel defensivo y hasta se permite un gancho de bandera. El rebote se controla tanto ofensiva como defensivamente, y las faltas de Ayón y Reyes son una mera anécdota. La afición canta y a mí se me caen dos lágrimas...


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El anciano acepta mi consuelo, y me cuenta su historia. A él le daban nueve latigazos, en vez de ocho. Durante doce años. Su condena acabó en mayo del año pasado, pero tantos golpes lo dejaron desorientado de por vida. Incapaz de vivir fuera de allí, había aceptado quedarse en la celda, con su jergón y con un mohoso plato de eliminatorias perdidas. Un año después, su vida transcurría como si su amnistía jamás hubiera sucedido.

Horrorizado, me incorporo y me digo que eso no ha de pasarme a mí. En ese instante, se escuchan unos pasos y la puerta vuelve a abrirse. La habitación se inunda de una blanca luz y caigo de rodillas ante el rostro que aparece. Por fin. Estoy salvado. 



viernes, 15 de mayo de 2015

Final Four 2015

No tengo mucho tiempo, pero lo prometido es deuda.

FENERBAHÇE ULKER: El conjunto más novato con el entrenador más experimentado (8 Euroligas en el saco de Obradovic). Tres amenazas fundamentales de un equipo que llega muy en forma: Goudelock, el escolta talentoso, Bjelica, el pívot que supera a todos los nuestros y que puede castigar nuestro déficit de rebote y Vesely, jugador para el que debemos tener a tono al mejor Ayón. Su juego interior es su principal arma, y nos costará cerrarlo, pero si lo conseguimos tendremos mucho ganado. Obradovic tratará de aleccionar a Zisis para que controle el ritmo, mas creo que vamos a poder correr si estamos mínimamente finos. El rebote será clave. Mañana a las 20:45.

OLYMPIACOS: Están peor que otros años... Han perdido calidad... Ya no es lo de antes... ¡Pum! Se pasaron por la piedra al Barça y están de nuevo en la FF (han ganado dos de las últimas tres; a nosotros en 2013 nos remontaron 17 ptos de ventaja para acabar metiéndonos la friolera de 100). Spanoulis y su defensa como marcas reconocibles, aunque yo me quedo con el aporte de ese jugador genial que es Printezis (la canasta o el triple decisivo, de darse la situación, lo va a meter él, acordaos). Dunston es un defensor increíble (otro al que sufrimos en aquella infausta jornada en Londres),  y Mantzaris está tirando muy bien esta temporada, pero reitero que el problema es el bloque. Un conjunto espartano con el que hay que mear sangre. Y sin embargo...

CSKA MOSCÚ: ...y sin embargo yo creo que los griegos no llegan a la final porque los rusos se los cargan. Este equipo (potencia del baloncesto europeo, con sus ¡40! millones de presupuesto) está gafado, dicen algunos, porque a pesar de ser el favorito siempre y en todo lugar, tiene una capacidad asombrosa para dispararse en el pie. No obstante, para mí esta vez puede ser, ay, la vencida. No sólo porque AK-47 Kirilenko (19 ptos de promedio, ejem) está ante, probablemente, su última oportunidad de ganar la ansiada Euroliga que se le escapó siempre, sino porque el resto de "secundarios" han aprendido más que de sobra la lección. Son el equipo más completo. En los hombres bajo el aro tienen a dos perros de presa que se comen a los nuestros, como Kaun y Hines, y la galería de tiradores incluye a De Colo (cómo defiende, el tío), Fridzon, Nichols... El único punto en contra es la situación de Khryapa, lesionado casi todo el año que a saber cómo se reengancha. Por otro lado, Curiosamente, Teodosic, que es uno de sus más conocidos jugadores, a mí me parece irregular y débil mentalmente (si bien es cierto que si tiene el día te echa él solo con alguna genialidad, que se lo digan a Scariolo), mientras que ese monstruo llamado Weems (Rudy, es tu hora) me produce pesadillas.

En definitiva y resumiendo, la lógica dice que el CSKA jugará la final contra el Real Madrid (que, ojo, tendrá un partido apretadísimo contra Fenerbahçe), y probablemente la ganará. En cualquier caso, si algún escenario puede ser testigo de la machada, ése ha de ser, sin duda, el palacio.

Que vuele el balón.

martes, 5 de mayo de 2015

Una jornada para olvidar

El día en que se mostraban los papeles que demuestran que el partido en el gobierno llevó una contabilidad B desde su fundación. El día en que Pablo Iglesias planteó 215 medidas hechas desde la gente y para la gente pero sin la gente. El día en que las batallas navales estuvieron más cerca de la capital que más burlas ha recibido por no tener playa. El día en que Susanita no encontró ninguno de sus ratones chiquitines, ni siquiera el que se parece a Joe Rígoli y va de naranja. El día en que cientos de niñas fueron liberadas de los terroristas de Boko Haram, para comprobar que muchas de ellas llevaban la semilla del diablo en su interior. El día en que murió un icono generacional, retratador y retrato a la vez de lo que algunos llaman el régimen del 78. 

Un mal día, en definitiva. Que, sin embargo, tenía la oportunidad de ser redimido con un buen papel del Madrid, tantas y tantas veces único bastión de Occidente. Con ese ánimo miles de madridistas nos sentamos al partido. Pero se puso el sol y vino la noche.

La noche en que el as táctico que Carlo se había sacado de su italiana manga, naufragó miserablemente en una espiral de errores. La noche en que el defensa joven más sereno de la historia del río Deûle homenajeó a Flanín el niño. La noche en que a esa cabra loca, todo alegría y buenos ratos, símbolo del madridismo ligero y faldicorto, se le olvidó la canción del ABC que uno que se le parecía mucho cantaba con sus hermanos. La noche en que al lateral derecho se le cayó la uve de su apellido al suelo e hizo honor a la palabra que le quedó. La noche en que el expreso no llegó ni a Talgo, y si el excel de Ciutadans dice que el AVE no renta, pues no hay más que echar cuentas. La noche en que, una vez más, un desterrado, junto con un indio apache y cuatro más, fueron infranqueable muralla y preciso puño. La noche en que el sueño de la Undécima quedó arrinconado en la casposa habitación de las remontadas que sí, que son posibles, pero que luego casi nunca llegan. La noche que, por suerte, aún nos deja una buena noticia.

Porque, al menos, mañana será otro día.