viernes, 20 de abril de 2018

Sin duende en Atenas


Pablo Laso es un entrenador a un discurso pegado. Llegó con un libreto que hacía años no se olía en nuestra sección a la deriva y agarró el toro por los cuernos. Sobre la base de una serie de jugadores propicios (el fichaje del Rudy pre-jubilación por la lesión de espalda fue la clave de bóveda; Nocioni la puntilla de carácter que nos faltaba), dirigió el equipo, con más pericia en el rumbo global que en las marejadas particulares de cada partido, hasta llevarnos a la gloria. Defensa intensa basada más en la velocidad y anticipación que en la pura fuerza, pívots móviles que se desplacen lo más rápido posible, la voluntad de correr en cuanto se pueda, y la prohibición de especular. Para cuando la velocidad y la garra no eran argumentos suficientes, a falta de ideas geniales desde la táctica, Pablo Laso había tenido el acierto de recuperar a un duende canario que abría el frasco de las esencias y cuya improvisación talentosa solía ser inabordable para los contrarios. Agradecimiento eterno, insisto, porque este modelo nos ha proporcionado los mejores años de la sección que yo he podido ver.

Sucede que de un par de temporadas a esta parte, la veteranía de ciertos jugadores clave ha ido pesando. Algunos se han retirado, otros han marchado, unos pocos no son lo que eran, algún repuesto no ha dado la talla. El nivel general ha bajado, y por eso llegamos a la eliminatoria de cuartos de final en Atenas, uno de los huesos más duros posibles, con unas prestaciones menores que hace dos o tres años. Y, ay, sin el duende que nos salvaba en los peores momentos, hoy sentando cátedra en Moscú. La paliza del primer partido parecía premonitoria, con Laso incapaz de responder a las incógnitas que iba planteando el encuentro. Como decíamos, Pablo es un entrenador a un discurso pegado: tiene casi siempre la misma respuesta a todas las preguntas que le plantea cada escenario.

Ayer, nuestro huérfano coach se aferró a lo más parecido a un tablón de salvación que encontró. Recurrió a la veteranía, a esos jugadores que ya no son los de antaño pero cuyas gestas aún están lo suficientemente cercanas en el tiempo como para que la esperanza no suponga una utopía. El partido de gente como Felipe Reyes, Carroll o el mismo Rudy es una gesta excepcional que merece un reconocimiento máximo (¡2/2 en triples de Felipe! ¡Lo que hizo Jaycee!), y al mismo tiempo la confirmación de que Laso no tiene planes alternativos. Salió cara, afortunadamente, pero no era lo esperable. Porque nuestros abueletes, extraordinarios ellos, no son el duende que, él sí, podía permitirse reinar desde la anarquía y que el equipo creciese desde ahí. El protoduende esloveno que tenemos aún está en el horno y lleva dos meses con un desempeño irregular. Al pseudoduende menorquín que rompía la baraja desde la determinación antes que desde la magia lo perdimos en agosto y no sabemos cuándo ni cómo volverá.

No tengo ni la más remota idea de lo que nos deparará el resto de la serie. Sé lo que propondrá Laso para los partidos de Madrid, y, por encima de todo, sé que, de querer continuar por el rumbo de estos siete años, habrá que renovar la plantilla este verano. Traer nuevos jugadores que impongan el discurso establecido por encima de las circunstancias concretas de cada encuentro puntual, y, desde luego, algún duende que sepa improvisar cuando esto no sea posible. 

jueves, 12 de abril de 2018

El penalti de Benatia en la prensa internacional

Vista la jugada una y otra vez, creo que es penalti, más que por el empujón, por el golpe en el costado con la pierna. Me he pasado por la prensa internacional, a ver qué opinan:

La Gazzetta dello Sport
EN LA PORTADA: "La rabia y el orgullo. La Juve domina al Real en Madrid pero sale por un penalti muy dudoso al 97'
EN LAS PÁGINAS INTERIORES: "la intervención del defensor es arriesgada, pero al mismo tiempo interpretable. El español intenta el control del centro de Ronaldo, Benatia viene desde atrás e intenta todo con la pierna izquierda para quitarle la pelota. Por supuesto, hay un apoyo mínimo con las manos y luego también un contacto a la altura de la axila. En resumen, las dudas sobre la legalidad de la intervención son legítimas, pero también los son las de quienes creen que la entrada de Benatia no es punible".

L'Équipe
EN LA PORTADA: "La buena estrella del Real. En el tiempo adicional, Ronaldo transformó un penalti justo".

Olé
EN LA PORTADA: "Es el penal Madrid. Polémica eliminación a la Juve".

Daily Mail
EN LA PORTADA: "Árbitro Oliver en caos rojo".
EN LAS PÁGINAS INTERIORES: "Michael Oliver acertó al pitar un penalti final al Real Madrid y expulsar a Buffon... Se mantuvo calmado y tomó una decisión valiente".

Guardian
EN LA PORTADA: "Ronaldo salva al Madrid con un penalti al final".

 

viernes, 6 de abril de 2018

Detalles en Turín

Nuestro querido Diego siempre afirma que la suerte en el fútbol es muy relativa, y pone el ejemplo de que un penalti dentro o fuera, ejemplo paradigmático que se suele utilizar para ilustrar el azar en el fútbol, viene dado por una serie de factores (habilidad, templanza, autocontrol, etc.) que impide que podamos hablar estrictamente de mera fortuna. 

No le falta razón, desde luego, pero esto no quiere decir que los futbolistas (y muchos otros, todos en realidad, en distintos ámbitos de la vida) puedan controlar de manera consciente todos y cada uno de los aspectos de la actividad que desempeñen. A menudo hacemos las cosas sin pensar detenidamente cada uno de los pasos del mecanismo, de modo que, siendo cierto que somos los ejecutores de nuestro destino, nuestros propios sesgos o incapacidades nos impiden hacer cálculos previos con una precisión total. En definitiva, todo este peñazo se puede resumir en un perogrullo: no somos máquinas.

Pensaba esto cuando leía el debate acerca de la chilena de Ronaldo como factor decisivo que cambió el rumbo del partido de cuartos en Turín. ¿Son los goles conseguidos en jugadas aisladas (es decir, no producto de un dominio importante del juego) suerte, detalles o cómo lo podemos llamar? Para mí, son los momentos que hacen impredecible el fútbol, y que convierten un deporte de corto tanteo que tenía todas las papeletas para ser un pestiño, en algo tan adictivo. Ah, la impredecibilidad.

Las consecuencias de esos detalles, de esas acciones solo parcialmente controlables, son devastadoras. Se habla de que sin el 0-2 la Juve nos hubiera terminado ganando. Es posible. Pero yo tengo otros recuerdos en Turín. Un partido de ida de semifinales, en esta ocasión, con un entrenador italiano en nuestro banquillo. Un partido con empate a uno, y con múltiples ocasiones a nuestro favor. Y un balón rematado por James a escasos centímetros de la línea de gol que se estampó incomprensiblemente en el larguero. El Madrid terminó perdiendo el partido, la eliminatoria, la posibilidad de quitarle el triplete al Barcelona y la continuidad de Ancelotti.

Mismo lugar, poco tiempo entre ambos episodios. Suerte, detalles, falta de control, sesgos. 

Fútbol.

domingo, 25 de marzo de 2018

La Segunda División está que arde

El tostón que supone el fútbol de selecciones fuera de los grandes campeonatos nos impide consolarnos con la propina de amistosos que nos ofrecen a cambio de arrebatarnos la liga y la Copa de Europa. Así, tenemos que mirar a Segunda División para encontrar algo de emoción. ¡Y vaya si la encontramos!

A escasos minutos de que comience el Granada - Numancia, puedo hablar un poco del conjunto nazarí, que es el único al que sigo. Una defensa irregular, que pese a la veteranía de gente como Chico Flores comete errores de juvenil, una delantera en la que se combinan viejunos con calidad (Ramos) con la exuberancia y precipitación de cuasi noveles como Machís, y un medio del campo correcto pero sin especial talento, hacen un conjunto que parece tener más nivel del que demuestra. Por esto (y por una racha de malos resultados), Oltra ha recibido la patada a pesar de ser quintos en la tabla, y el nuevo Granada es una incógnita.

Pregunto a los sabios del blog. ¿Quiénes creéis que subirán? ¿Se ha desinflado el Huesca con la lesión de su delantero? ¿Conseguirá el Rayo aguantar la primera plaza? ¿Qué pasa con el Cádiz? ¿El Zaragoza, en espectacular dinámica, tiene conjunto para subir? ¿Osasuna os cae tan mal como a mí? ¿Tienen auténticas opciones ambos equipos asturianos?

Hagan juego, señores, hagan juego. 

sábado, 10 de marzo de 2018

La Segunda República (II)

En la anterior entrega habíamos dejado al gobierno provisional tomando medidas reformistas desde el ejecutivo, pero ¿y el legislativo? En realidad, ni ese gobierno había pasado directamente por las urnas (la República se había proclamado tras unas elecciones municipales, como dijimos) ni existía una Constitución. De modo que, mientras los "provisionales" continuaban ejecutando medidas, se realizaron elecciones a Cortes constituyentes el 28 de junio de 1931, las cuales dieron un triunfo rotundo a la izquierda y, sobre todo, a la conjunción republicano-socialista (PSOE 117 escaños; radicales 94; radical-socialistas 58; ERC 26; ORGA de Casares Quiroga 21; la izquierda obtuvo 400 de los 470 escaños de las Cortes), de manera que el gobierno provisional quedó legitimado por las urnas.

El 29 de agosto, Luis Jiménez de Asúa (PSOE) presentó la primera redacción de la Constitución y se inició su discusión artículo por artículo. Se decidió que España "era una república democrática de trabajadores de toda clase" y, no sin enconados debates, "un estado integral compatible con la autonomía de los municipios y de las regiones". Los mayores escollos aparecieron en los artículos 26-27 y en el artículo 44. Los dos primeros en principio implicaban la disolución de las órdenes religiosas, y suscitaron una grave crisis que llevó a la dimisión de Alcalá Zamora y de Maura. Al final llegó a un acuerdo (gracias al poder de convicción de Don Manuel Azaña) para que la disolución solo afectase a la Compañía de Jesús, que, efectivamente, fue disuelta el 24 de enero de 1932 y sus bienes nacionalizados. Pero el artículo 26 también preveía que en el plazo de dos años el Estado debería deja de financiar a la Iglesia. José María Gil Robles, de quien hablaremos mucho a la largo de esta serie, pidió ya en aquellos momentos una revisión completa de la Constitución. Respecto al artículo 44, hubo asimismo grandísimas disensiones entre los constituyentes, pues los socialistas habían redactado el borrador en el que se contemplaba la posibilidad de expropiar propiedades privadas si así convenía al interés nacional. En el fondo, lo que estaba en discusión era la reforma agraria y la expropiación forzosa de las tierras incultas. Finalmente se llegó a un acuerdo más o menos favorable para los redactores del artículo.

Por fin, la Constitución fue aprobada el 9 de diciembre de 1931. Sin referéndum, por cierto. Se trataba de una carta democrática que consagraba la supremacía del poder legislativo y amparaba un sistema de economía mixta. Su contenido era fácilmente asumible por la mayoría de los partidos, pero no por los de obediencia católica, que veían en su laicismo un obstáculo insalvable. El 15 de diciembre se sustituyó al gobierno provisional por un nuevo ejecutivo que respetase con mayor proporcionalidad lo que había salido de las urnas el 28 de junio (hasta entonces el legislativo había estado redactando y discutiendo la carta magna y había dejado hacer a los "provisionales"). Niceto Alcalá Zamora fue elegido presidente de la República y Manuel Azaña fue confirmado como jefe de un nuevo gobierno con el apoyo de republicanos, socialistas y liberales, pero con el rechazo de monárquicos y católicos. El gran perdedor fue el jefe del Partido Radical, Alejandro Lerroux, que aspiraba al cargo de Azaña pero fue vetado por los socialistas, que consideraban a su partido como corrupto y acomodaticio. Desde entonces, el viejo "emperador del Paralelo" buscaría solo alianzas a su derecha.

Paralelamente a la redacción de la Constitución y la formación del nuevo gobierno de izquierdas se fue organizando la oposición. Los monárquicos alfonsinos se aglutinaron en torno a Acción Nacional (más tarde Acción Popular) en octubre del 31, aunque esta organización se dividiría en el 33 entre la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) del mentado Gil Robles y Renovación Española, donde pacían gentes como Antonio Goicoechea, Ramiro de Maeztu o José María Pemán. Por su parte, la Comunión Tradicionalista agrupaba a los monárquicos carlistas, y el fascismo, cuyas primeras manifestaciones en España fueron recogidas por dos revistas (La Gaceta literaria, de Giménez Caballero y La conquista del Estado, de Ledesma Ramos), constituyó las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) en torno a Ledesma y Onésimo Redondo. Completarían el cuadro, ya en el 33 y el 34, Calvo Sotelo con su Bloque Nacional y José Antonio Primo de Rivera, Sánchez Mazas y Ruiz de Alda con Falange española. 

Tras la proclamación de la República, los anarquistas se habían dividido entre los que preconizaban la línea sindicalista, como el caso de Ángel Pestaña o Joan Peiró, y los que constituían la FAI, como García Oliver o Buenaventura Durruti, partidarios de la lucha contra el Estado y de ejercer una irresistible presión huelguística sobre los gobiernos (la "gimnasia revolucionaria") que llevase, cuanto antes, a la revolución social. En el Congreso confederal celebrado en Madrid en junio del 31, los delegados de la FAI rechazaron toda colaboración con la conjunción republicano-socialista y con la UGT y emprendieron su camino hacia la revolución desencadenando revueltas insensatas como la insurrección que llevaron a cabo en enero de 1932 en la cuenca minera  los ríos Llobregat y Cardener (Fígols, Berga, Sallent, Cardona, Súria y Manresa). Liquidada la proclamación del "comunismo libertario" en tres días por las fuerzas del ejército, el levantamiento solo sirvió para que todos los mineros en huelga fueran despedidos. 

Pero los enemigos más peligrosos de la República eran, desde luego, los militares que conspiraban por dos vías. Una incluía a los generales Ponte y Orgaz y la otra estaba encabezada nada menos que por el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Goded. Ambas coincidían en que el general Sanjurjo, director de la Guardia Civil, era el hombre indicado para encabezar un golpe de estado. La ocasión para desencadenar el golpe la facilitaron dos cuestiones sensibles: los sucesos de Castilblanco y Arnedo y la discusión en Cortes del Estatuto de Cataluña.

Castilblanco era un pueblecito de Badajoz que, en los últimos días de diciembre de 1931, estaba en huelga. Al tratar de restablecer el orden público, un guardia civil disparó su arma y mató a un lugareño. La reacción de los paisanos fue linchar a cuatro números de la Guardia Civil. La espiral de violencia se puso en marcha y la Guardia Civil extremó sus rigores represivos en distintas localidades en huelga hasta que en un pueblo de La Rioja, Arnedo, hubo once muertos y treinta heridos, en lo que pareció una represalia por los guardias civiles muertos en Extremadura. Azaña llamó a Sanjurjo, le reprochó la acción de la Benemérita, lo destituyó del cargo y lo pasó a la inspección general de carabineros. Sanjurjo, que se había negado a defender a la monarquía en abril del 31 y esperaba un trato privilegiado, se sintió vejado y abrazó la vía conspirativa que dirigía Goded.


Seguiremos más adelante en próximas entregas. La información, datos y textos están sacados de libros como The crisis of Democracy in Spain, de Nigel Townson, La guerra civil española de Anthony Beevor, La República española y la guerra civil, de Gabriel Jackson, La Iglesia católica en España, 1875-2002, de Callahan.