martes, 20 de junio de 2017

Nueve años ya

Nada sabemos de cuanto acontenció antes del Big Bang. Ni siquiera es del todo correcto este enfoque: ¿había tiempo en sentido estricto? No existe una respuesta completamente clarificadora. Por otro lado, el milagro de la vida engloba multitud de pequeños milagros a su vez, y uno de ellos es este blog.

Somos vio cómo cambiaba su rutina laboral-empresarial y cómo su hijo crecía y entraba a la universidad. Tomás encontró el amor, se embelesó contemplando el crecimiento de su comando, y aún tuvo tiempo para fundar, entre muchos otros, Podemos. Periko siguió con su grupete, también vio crecer a su prole y acudió a algún que otro concierto de Pink Floyd. Gamper aumentó su descendencia, jugó seis millones de partidas de pádel, hizo infinidad de barbacoas y retomó su vara de mando en plaza en su pueblo. Pérez asumió la responsabilidad de la paternidad, volvió de su estancia en Suiza y para más inri el Girona subió a primera. Diego cambió de trabajo, experimentó cambios familiares (antiguos miembros dieron un paso al lado de alguna forma, y otros miembros llegaron), viajó al lejano oriente y también vio crecer a sus hijos. In Goal pasó algún mal momento, nos explicó el canal de Panamá y disfrutó como todos los demás. Bob se fajó en la política más noble, la cercana, sus predicciones y su dedo nos señalaron el camino muchas veces y alguna Estrella Galicia cayó. Lucas nos contó mil y una historias de su época en el fútbol y nos hizo emocionarnos con el Rayito. Piero fundó una academia, pero sólo por su marcada humildad: los demás hubiésemos aceptado una religión. Cinco vivió en NY, así que para qué más. Jose-UK vivió a caballo entre Málaga y Escocia a la vez que entrenaba el mejor equipo de futbito de las islas e investigaba una cura contra el déficit de serotonina o contra el mal humor. Otros fueron menos explícitos con sus datos personales, o bien vinieron y se fueron por rachas: Cornapecha, Luis-UK, Alarma, Azteca, Connery, Después de la Lluvia, sanjuro, Daniel-ESP... Todos dejaron firma en la pared blanca del bar.

Y yo, claro. Observando agradecido este microcosmos. Nueve años consiguiendo sacarme una sonrisa o algún tipo de ilusión. Un bar paralelo a los bares habituales. A estas alturas, tampoco sé si hubo tiempo antes de él.

lunes, 12 de junio de 2017

Finales ACB 2017

El otro día. el Valencia Basket conseguía arrancar una valiosísima victoria en Madrid (1-1 en la serie), lo que les otorga el factor cancha. El equipo de Pedro Martínez muestra una determinación increíble, más aún teniendo en cuenta su trayectoria, cercana al gafe. Perder la final de Copa del Rey frente al Real Madrid era algo previsible, pero las estocadas en Eurocup de los últimos años han sido demasiado dolorosas, sobre todo la última remontada que les hizo Unicaja en la Fonteta, cuando ya rozaban el título con las yemas. Aun así, el conjunto naranja ha sacado fuerzas de flaqueza y, como digo, ganaron justamente en el pabellón madridista, después de haber mandado a la cuneta en semifinales al Baskonia y antes al decadente FCB de Bartzokas. Casi nada al aparato.

El Madrid, por su parte, deja sensaciones de que la temporada se le ha hecho muy larga. Después del tremendo desgaste para conseguir liderar la fase regular de una Euroliga eterna, la derrota ante la Fenerbicha en Estambul (aquí lo leyeron primero: había que evitarlos a toda costa hasta la final) ha sido un palo durísimo. Se encuentran los merengues en la misma situación que en 2014, en tierra de nadie al no haber cumplido la expectativa despertada, y casi sin fuerzas para acabar con un doblete que es magnífico pero a ojos de cierta afición se antoja insuficiente. El sentimiento de fracaso puede ser enorme si ni siquiera alzamos la liga, y la recompensa parece, injustamente, demasiado humilde (qué pronto se olvidan los años penando en el desierto). 

Sobre lo que ocurre en la cancha, dejaré algunas breves anotaciones. El Valencia nos supera a base de rebote y consiguen multitud de tiros de campo, lo que les iguala a nuestro superior talento. El Madrid tiene varios pilares en barrena: lo de Rudy ofensivamente ya es una defunción anunciada, pero es que Doncic y Randolph se han diluido de forma lamentable. Algunos achacan a Llull que su dirección es la menos coral de la historia del Madrid de Laso, y algo de eso hay, pero desde luego la irregularidad de Carroll y las faltas de concentración de Ayón consiguen que los defectos de Llull se acentúen. ¿Podrá el Real revertir los vicios que ha ido adquiriendo al jugar demasiado tiempo al trantrán? De ello dependerá la consecución de la liga, empresa nada sencilla habida cuenta del ambiente que nos espera en la Fonteta. En cualquier caso, y mis amigos del Valencia me perdonarán, de quien depende lo que suceda en el resto de la final es, por encima de todo, del propio Madrid.

martes, 30 de mayo de 2017

Días previos a la final

Escribo desde el móvil, lo siento. Solo puedo decir que hay mucho curro y muchos nervios, pero dejo post para evitar el coñazo.

Cómo será mi melancolía de estos días que hasta la caminata de Alfredo Duro a Cardiff me parece simpática y graciosa. A ver qué pasa en la final.

Hala Madrid.

Actualización: yo no soy tan optimista como vosotros en la porra, pero tengo claro que sí nos va bien, dependerá grandemente de este hombre.


martes, 16 de mayo de 2017

Apretón final

Está semana nos jugamos la liga y la Final Four, y a mí me pilla sin tiempo ni pa mear con la mudanza y preparativos. De modo que no hay post, simplemente expreso mi deseo de que nos vaya lo mejor posible y ahí os dejo las llaves y el grifo a rebosar. Me pasaré a echar vistazos de cuando en cuando, todo lo que pueda. 

jueves, 11 de mayo de 2017

El último derby en el Calderón (II)

Como si el dios del fútbol rechazara la idea de que el último derby en el estadio Vicente Calderón consistiera en un partido resuelto desde la solvencia, sin épica, las bolas del sorteo emparejaron una vez más al Real Madrid y al Atlético, regalándonos un episodio extra. Después de todo el sufrimiento, a posteriori podemos decir que ha merecido la pena con creces.

Espoleó Simeone a los suyos desde el comienzo, con una intensidad que había desbordado los cauces estrictamente deportivos. No me refiero tanto a la ristra de patadas que los colchoneros dieron como al estado de excitación febril que se cultivó en el entorno atlético durante toda la semana. Se impuso un aura tribal que sacó lo mejor (el tesón) y lo peor (las agresiones de la afición, suavizadas por la prensa con base en una superioridad moral injustificada). El equipo rojiblanco, llevado en volandas por su público y con una presión que pilló despistados a los defensas madridistas, se colocó 1-0 y encontró el campo cuesta abajo. La sucesión de desdicha y nervios culminó con un absurdo penalti de Varane, transformado (ilegalmente, si nos ponemos tiquismiquis) por Griezmann.

Con el estadio en un éxtasis enfervorecido, Isco pidió la pelota. Cosido a patadas, no se arredró, y a partir de las combinaciones con sus socios en la media (hoy Modric sí fue Modric), dio un poco de aire al Madrid. Marcelo estaba impreciso y Danilo suficiente tiene con no pifiarla. Ausente la profundidad que ofrecen habitualmente los laterales, los ataques blancos no eran sino una forma de defenderse en torno al balón. Atemperó la fuerza atlética, y lo peor para los merengues pasó. No empezaría a llover hasta mucho después, pero la tormenta comenzó en ese momento, con un rayo, de forma absolutamente inesperada.

Dijo Lucas hace unos días que Benzemá "es un verso libre que tiene un ejército de admiradores de su calidad técnica". Me pareció la mejor definición posible del francés, y su gol (lo marcó Isco, pero el gol es suyo) resultó absolutamente fiel a esa esencia. Una jugada individual, rocambolesca, en la que forzar el córner ya hubiera supuesto más premio del esperado. Benzemá avanzó como un equilibrista por la línea de cal, sorteando contrarios casi sin querer, como él hace las cosas, pasando del arrinconamiento ante tres defensas a la asistencia límpida para Kroos. El remache de Isco, ya digo, terminó siendo una anécdota, tras lo que acababa de acontecer. 

El partido murió ahí, por más que luego hubiese ocasiones para ambos bandos. La foto del último derby quedó embellecida por una cortina de agua, bajo la cual Keylor se reivindicó, el centro del campo madridista racionalizó las pasiones y Gabriel el que se dejó perder en el Zaragoza mereció la expulsión unas doscientas dieciséis veces. El Calderón se despidió de Europa con su costumbre narcisista de cantar gustándose, ("no somos como vosotros"), atribuyéndose ridículamente una grandeza espiritual ajena a lo que sucede en el césped. Atrapados en su patética paradoja: presumir de humildad. Reducidos a un oxímoron.

Importa poco, desde luego, teniendo en cuenta los retos que nos quedan por delante a nosotros. La sombra de la Juventus en Cardiff es tenebrosa. Pero después de esta noche, se antoja más importante aún conseguir la Duodécima. Si el Madrid gana la Copa de Europa, la genialidad de Karim se igualará al taconazo de Redondo, como mínimo. Ambas jugadas, sobredosis de magia imprevisible, en el instante necesario. No, no lo pueden entender.